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David Bravo se refirió al sueldo ético y al rol de la Iglesia en el debate

Destacó la importancia de las palabras de Monseñor Alejandro Goic y especificó algunos avances en materia de equidad.

Invitado por la Facultad de Derecho UC, el director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales UC David Bravo, participó el 5 de mayo en el Coloquio “Nuevo Sueldo Ético: Perspectivas y Desafíos”. En dicha ocasión destacó el rol que ha tenido la Iglesia en el debate sobre el sueldo ético. “Creo que es fundamental que exista esta voz. En la discusión de políticas públicas que nosotros hemos tenido en Chile es fundamental, muy legítimo que ésta no sólo sea entre especialistas o técnicos, relegar esto a ese nivel rebaja la discusión, por lo tanto los economistas tenemos que escuchar con mucha humildad este tipo de planteamientos”, dijo haciendo alusión a los dichos del Monseñor Alejandro Goic.

En la misma línea destacó el impacto que tuvieron sus palabras el año 2007. “A los 20 días las autoridades de la época constituyeron la Comisión Trabajo y Equidad que dentro de sus medidas, sugirió implementar el subsidio al empleo joven, al empleo femenino, el ingreso ético familiar y el cambio en la metodología para medir la pobreza. Han pasado varias cosas en el camino que han mejorado el panorama, incluso disminuyó la brecha entre el salario mínimo real y el sugerido por Monseñor Goic”, explicó el economista.

En términos técnicos Bravo planteó no confundir los objetivos con los instrumentos, entendiendo que el salario mínimo ayuda a que las personas satisfagan sus necesidades, pero no es un propósito en sí.  “Si uno logra establecer cierto consenso en los objetivos en términos de la necesidad de que haya ciertos pisos mínimos de ingreso que podamos asegurar a las personas en el país y que ese piso mínimo se puede lograr con un conjunto de instrumentos. Eso crea más posibilidades de poder orientar hacia allá todo el instrumental disponible. Si uno entiende como iguales el sueldo ético y el salario mínimo, me parece que es obviamente problemático y puede ir en detrimento del objetivo al que se quiere apuntar”, explicó.

En este sentido, toman importancia todas las medidas que se puedan implementar con el objetivo de aumentar los ingresos de las personas, sin necesariamente incrementar el costo laboral de las empresas, como por ejemplo, Bravo aludió al subsidio al empleo joven que desde que comenzó a implementarse ha impactado positivamente en la incorporación de jóvenes al mercado del trabajo y ha aumentado hasta en un 20% sus remuneraciones.

Asimismo, Bravo enfatizó en la importancia de adoptar políticas que sean consistentes en el tiempo. “El dilema siempre es establecer políticas que en el corto plazo puedan ser llamativas, pero que básicamente se esfumen, es necesario combinar las factibilidades técnicas con un progreso sostenido, que es algo que yo creo se puede empezar a notar de a poco. Desde el año 70 al 90 las remuneraciones bajaron a la mitad; del 90 al 2013, que es casi la misma cantidad de años, se duplicaron, es decir crecieron a un ritmo aproximado de 3% anual, pero de manera sostenida, es decir, es factible de lograr”.

En el mismo panel expusieron Fernando Coloma y Gonzalo Durán, ambos economistas de la Universidad Católica y de la Fundación Sol respectivamente. Previamente Monseñor Alejandro Goic explicó que él puso un monto sin haberlo pensado, pero que lo esencial no estaba en los números, sino en el enfoque ético. “Las cifras se las dejo a los expertos... Chile es un país mayoritariamente católico y todos debemos buscar la igualdad, sean políticos o gobernantes. La prioridad es la solidaridad y las necesidades. Esos son los verdaderos problemas” afirmó. 

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