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Desigualdad en Chile: ¿Cómo abordarla?

La frase clave en este desafío pareciera ser “Invertir en Primera Infancia”. David Bravo y su equipo ha estudiado el tema durante años y en una de sus últimas investigaciones concluyó que si bien, los chilenos nacemos todos iguales, es a los 10 meses de vida cuando comienzan a notarse las primeras diferencias entre los niños del 20% más rico y los del 20% más pobre del país. Brecha que a medida que pasa el tiempo, no hace otra cosa que crecer y, es así como ya a los 6 años de vida ya es imposible revertir. 

De ahí que se transforma en algo fundamental el hecho de invertir en la educación preescolar. Si como sociedad queremos que en el largo plazo todos tengan las mismas oportunidades, es necesario emparejar la cancha para que todos puedan correr la carrera en las mismas condiciones. La situación es preocupante. Se avanzó en cobertura el año 2006 con el Programa Crece Contigo y ahora se están haciendo más esfuerzos en la misma línea pero queda mucho por hacer en términos de calidad. Así lo afirmó David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales UC, en el VII Encuentro por la Participación Juvenil en Democracia, realizado el viernes 29 de agosto en el colegio Saint George, cuyo público estuvo compuesto principalmente por estudiantes secundarios de diversos colegios de Santiago. 

Según los datos presentados por el economista, la carrera pareciera estar corrida incluso antes de entrar al colegio. En su investigación, realizada junto a Jere Behrman y Sergio Urzúa, expresaron las brechas socioeconómicas en puntos de la PSU, donde a los 10 meses ya se observa una diferencia de 30 puntos entre un niño del quintil I y otro del quintil V; a los 3 años de 42 puntos y a los 6 años de 120 puntos. Lo que resulta más alarmante es que esta brecha se mantiene constante en el tiempo y se ve reflejada en el Simce que rinden en cuarto básico, en el puntaje que obtienen en la PSU y posteriormente en los ingresos que reciben en el mercado laboral.

Evidencia Internacional

“Los programas de desarrollo infantil temprano se muestran rentables, aún cuando la recompensa es a largo plazo, 20 o más años”, dijo David Bravo. Para niños de 3 años y mayores, los programas escolarizados de preescolar son apropiados y eficientes en la mejora del desarrollo cognitivo, emocional y social; así como su preparación para la escuela. El impacto puede ser mayor con programas de alta calidad, sin embargo algunos programas informales y comunitarios han demostrado beneficios. 

Un dato a considerar como sociedad es que invertir $1 en primera infancia tiene una rentabilidad de $17 en el largo plazo, por lo que es necesario que la educación preescolar tome un lugar importante en el debate público sobre educación. “La primera infancia es el período más eficiente para asegurar que los niños y niñas puedan beneficiarse de la educación, la escuela y oportunidades futuras. Invertir en programas de desarrollo infantil temprano para reducir riesgos y contribuir al desarrollo puede romper el ciclo de la desigualdad que enfrentan millones de niños, niñas y familias”, dijo Bravo al finalizar.



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Ver reportaje sobre Desigualdad en Primera Infancia / Canal 13

 


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